Talleres Garcia Martinez e Hijos SU TALLER DE CONFIANZA

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TUS MALOS HABITOS, TU COCHE AL TALLER

Posted by on May 2, 2018

Desde Talleres García Martinez e Hijos, le queremos ayudar para ahorrar, y evitar ciertas practicas que pueden llevar su coche al taller.

Llevar el coche al taller supone un engorro, y en algunas ocasiones una molesta sorpresa a la hora de tener que abonar la factura. Tanto los fabricantes como las instituciones recomiendan realizar un correcto mantenimiento del coche, sobre todo porque un buen estado de elementos como los neumáticos, los frenos, escobillas limpiaparabrisase iluminación, nos pueden salvar de un accidente.

Pero también hay que reconocer que, conforme el vehículo tiene más años, se les suele dar menos importancia a estas labores de mantenimiento, y otras como la revisión de niveles, cambio de aceite y filtros. si a ello sumamos determinadas «costumbres» a las hora de manejar los coches, la posibilidad de que tengamos que llevar el coche al taller aumenta exponencialmente.

Siete puntos que recogen las conductas más perjudiciales para la mecánica del coche. Si les prestamos atención podremos evitar en gran medida las reparaciones no deseadas.

 

  1. Retrasar el mantenimiento

Es muy importante cuidar del motor por dentro, que los líquidos estén al nivel adecuado, que el aceite esté limpio y a un óptimo nivel y que los filtros estén libres de partículas dañinas.

  1. Realizar una conducción agresiva

Acelerar de repente no ayuda a ganar tiempo y tiene efectos negativos sobre el automóvil, que no solo gastará más combustible; además sufrirá un calentamiento excesivo del motor y un desgaste prematuro de los neumáticos. La caja de cambios y el sistema de frenos también se resentirán.

  1. Conducir demasiado tranquilo

Conducir a baja velocidad en marchas largas para ahorrar combustible puede llegar a dañar la transmisión del vehículo.

  1. Arrancar el coche de manera brusca

Si el aceite y los componentes no han alcanzado la temperatura ideal se acelera el desgaste en el motor del vehículo.

  1. Abusar del embrague y apoyarse en la palanca del cambio

El embrague es uno de los elementos que más sufre del coche, pues funciona por fricción y sufre desgaste cada vez que se pisa. Por eso no hay que apoyar el pie en él sin necesidad. Tampoco es conveniente llevar una mano en la palanca de cambios, pues, a largo plazo, se traduce en vibraciones y que el engranaje de las marchas sea más impreciso.

  1. Mover la dirección con el coche parado

Con esta práctica sufren neumáticos, ruedas y suspensión.

  1. Conducir con el coche en reserva

En estas ocasiones la parte del coche que más sufre es la bomba de combustible. Un elemento esencial y nada barato a la hora de reparar.

 

HABITOS QUE ESTROPEAN EL MOTOR

– El motor se alimenta de combustible para su funcionamiento, pero el aceite es vital en su lubricación: hay que asegurarse que ambos elementos, combustible y aceite, son los adecuados, lo que garantizará una marcha correcta marcha en todo tipo de situaciones.

– Para no estropear la mecánica hay que preservarla en buen estado, realizando las revisiones periódicas en el taller previstas por el fabricante en el manual de servicio. Esto incluye sustituir los componentes que marque el programa de mantenimiento de la marca a los km y/o tiempo indicados. La actual coyuntura económica provoca que muchos alarguen estas revisiones sin valorar su consecuencias.

– Un mal hábito es no revisar periódicamente el nivel del aceite. Y eso que es clave para el funcionamiento eficiente del motor. Ojo, llevar el nivel más alto del máximo puede ocasionar daños a elementos afines, como el turbo o el filtro antipartículas (FAP) en los vehículos que lo montan. Pero un nivel inferior al mínimo también daña el propulsor, ocasionando una mala o escasa lubricación del conjunto, provocando mayores desgastes por fricción y mayor sobrecalentamiento, llegando incluso a poder gripar la mecánica.

– Por su parte, un combustible en mal estado o inapropiado puede ocasionar una mala combustión y que se pare el motor, así como daños en inyectores, bomba inyectora, bomba de combustible y filtro de combustible. Hay que evitar llevar por costumbre el depósito siempre en reserva, otro mal hábito.

– Es sabido que las prisas son malas consejeras. Y de ellas otro mal hábito como, al instante de arrancar el motor, sobre todo en frío, acelerar con ganas sin dar tiempo a que el aceite lubrique en el propulsor. Pero también hay que evitar lo contrario: inmediatamente después de circular en condiciones de exigencia quitar el contacto de golpe puede ocasionar averías, sobre todo en las mecánicas sobrealimentados o con turbo, que en esas circunstancias no enfriarán a tiempo, engrasarán de manera adecuada ni eliminarán carbonillas.

– El motor necesita una refrigeración constantemente para evitar alcanzar temperaturas elevadas que pondrían en peligro su integridad, ocasionando averías importantes. Mala costumbre en esto es rellenar con agua del grifo la botella del refrigerante/anticongelante, por ejemplo si ha bajado el nivel o tras una reparación. Es más frecuente de lo que parece con la excusa de la crisis, hasta en talleres, con el falso afán de ahorrar. Hacer esto ocasiona un deterioro o un mal funcionamiento de los órganos del sistema de refrigeración: bomba del agua, termostato… Y es que el agua normal no protege adecuadamente y carece de aditivos que evitan su congelación.

– Es frecuente llevar niveles inadecuados, por falta o exceso. Hay que realizar revisiones visuales periódicas, comprobar los diferentes fluidos del compartimento motor y rellenar o sustituir por líquidos adecuados, siempre en su nivel máximo pero sin sobrepasarlo. De igual modo, utilizar el motor de forma moderada, sobre todo al arrancar y parar.

Desde Talleres García Martinez e Hijos estamos siempre muy atentos a todos estos tipos de hábitos, ya que muchas veces los conductores son los grandes males de ellos mismo. Con un buen mantenimiento y sobre todo dejar de lado estos “tic” podemos alargar la vida de nuestros coche por mucho tiempo.