COCHE HÍBRIDO, ELÉCTRICO, GLP O GNC, LO BUENO Y LO MALO

Muchos de nuestros clientes y amigos nos preguntan cual es la mejor opción hoy en día a la hora de elegir un nuevo coche. La pregunta más frecuentes es el tema de híbridos, eléctricos…..

En Talleres García Martinez e Hijos nos hemos hecho la misma pregunta y hemos encontrado unas buenas observaciones de unas  de la mayores asociaciones de conductores del país.

Durante muchas décadas los coches se han movido con gasolina (o gasoil). Peroúltimamente han aparecido muchas alternativas: vemos cada día coches eléctricos por la calle, hay mucho coche híbrido, y otros tipos. Veamos en qué consiste cada tipo y sus ventajas e inconvenientes, tanto prácticos como medioambientes.

ELÉCTRICO: MOVERSE CASI GRATIS

Si analizamos cómo es el tráfico urbano nos daremos cuenta de lo poco eficientes que son los coches tradicionales. Semáforo verde: arrancas y quemas combustible para poner en marcha el vehículo. Y enseguida, atasco o semáforo rojo: te paras, y quemas frenos para detener el vehículo. Y así, centenares de veces al día. En cada fase, sólo “quemas” algo, combustible al arrancar y frenos al detenerte. Todo lo que quemas ya no se recupera y contribuye a calentar el planeta, grado a grado.

Cuando piensas cómo funciona un coche eléctrico de repente se hace evidente por qué es el coche de ciudad ideal. Con el semáforo verde, la energía va de las baterías al motor para ponerse en marcha. Cuando el tráfico se para y pisas el freno, la energía vuelve a la batería. Es como funcionan todos, regenerando electricidad con la energía cinética del coche en marcha. Sólo en caso de una frenada más fuerte, de emergencia por ejemplo, el freno acciona las pastillas sobre los discos de forma tradicional (quemando energía).

Pero si conduces anticipándote al tráfico, acelerando y frenando o reteniendo suavemente, prácticamentete mueves sin gastar nadade energía globalmente. Lógicamente el rendimiento nunca es del cien por cien, algo se pierde (ruido y calor), pero te haces idea de la diferencia con uno convencional: brutal.

LA CARA OCULTA DEL ELÉCTRICO

Las cosas pintan menos bien para el eléctrico cuando la circulación se despeja, por carretera o vías rápidas. Ahí no hay (o apenas) oportunidades de regenerar corriente y la mayor parte del tiempo estaremos tirando de la batería. Y, hoy por hoy, las baterías están muy limitadas. Un consumo normal de un coche ronda los 10 kWh en carretera. Aunque mejore algo el rendimiento de los motores, ya son muy eficientes (más 80%) y hay poco que ganar. Y aunque baje algo el peso y mejore la aerodinámica, esa cifra no se moverá mucho. Con la tecnología actual, la batería que es práctico llevar en un coche normal ronda los 20 a 40 kWh de capacidad. La regla de tres es fácil: da para 2 a 4 horas de uso, es decir, entre 200 y 400 km de autonomía.

Si corremos más en carretera, el consumo subirá más y llegaremos menos lejos. La otra cara negativa del eléctrico es el tiempo de recarga. Llenar un depósito de combustible líquido es muy rápido, pero la carga no lo es. Para no perjudicar a largo plazo las baterías, la carga ideal lleva muchas horas. A medida que la aceleramos, necesitamos (mucha) más corriente, y a la larga la batería rendirá menos. Actualmente es posible cargar algunas baterías de coche muy rápido, pero eso significa unos 15 minutos (al 80 por ciento). Y sólo con centrales de carga muy potentes, por ahora poco comunes.

Por último, está la cuestión de la limpieza. Por donde pasa y “vive” un coche eléctrico todo es muy limpio. Pero qué pasa donde se fabricó, donde se reciclará, y donde se genera la electricidad que usa. Ahí las cosas pintan mucho peory la carga global contaminante de cada coche eléctrico es hoy en día incluso peor que la de uno convencional.

HÍBRIDOS, LO MEJOR DE DOS MUNDOS

Los coches híbridos usan, como su nombre indica, una mezcla de tipos de propulsión. Un motor de gasolina (o diésel) por un lado y uno o más eléctricos por otro. La idea es combinarlos idealmente según el uso. Si recordamos el caso eléctrico, era evidente dónde ése es mejor: en ciudad. Las constantes arrancadas y paradas permiten moverse con consumos bajísimos, incluso “cero” si la batería nos soporta durante suficientes kilómetros. Al salir a carretera, el motor de combustión tomará protagonismo para no dejar la batería sin carga. Incluso aprovechando para cargarla durante el viaje.

Las diferencias están en los detalles. Hay híbridos que siempre usan los dos tipos de motores, otros permiten elegir cuál usamos según el uso. Los hay (Toyota) que aprovechan el motor eléctrico como “transmisión” y no tienen embrague ni cambio propiamente dichos. Eso tiene grandes ventajas en ciudad (de ahí tantos Prius taxis) pero en carretera impide aprovechar mejor sólo el motor de gasolina. Otros modelos usan varios embragues para poder seleccionar qué motor usamos en cada momento, aunque sea algo automático de lo que el conductor puede olvidarse.

Bajo el capó de un híbrido: doble propulsión.

Actualmente un híbrido cuya parte eléctrica sea capaz de superar los 40-50 km de autonomía podría ser lo más cercano al coche ideal. Sobre todo si es “enchufable”, es decir por la noche podemos recargar su batería a bajo costo. En uso diario quizás no lleguemos ni a arrancar el motor de gasolina, y podremos viajar con él: perfecto.

GLP Y GNC, LOS DE GAS

Las siglas GLP significan “Gas Licuado de Petróleo”, las GNC son de “Gas Natural Comprimido”. En la práctica son dos soluciones muy similares: se pueden usar en motores de gasolinasin prácticamente modificaciones. Sólo se hace una adaptación de la alimentación (una inyección paralela a la de gasolina). Y lógicamente se instala una bombona de gas para llevarlo acumulado. El Gas Natural, algo más barato, además, no depende del precio del petróleo.

Como ves, estos coches son en cierto modo “híbridos” puespueden funcionar tanto con gasolina como con gas. En muchos casos y sin mirar la lucecita del cuadro de instrumentos correspondiente es difícil apreciar la diferencia. La gasolina es el recurso para cuando se termina el gas, ya que hay muchas más gasolineras con ese combustible que con gas. Por cierto, si te lo estás preguntando, sí: se puede adaptar un híbrido para que consuma gas en lugar de gasolina (ventaja doble).

La ventaja del gas es doble: de un lado su combustión es mucho más limpia ya que deja menos gases tóxicos. Por eso se les considera vehículos ecológicos o de bajas emisiones. Por otra, es mucho más barato, tanto por el precio del producto como sobre todo porque está gravado con menos impuestos. Básicamente, y según tarifas, un litro de GLP cuesta la mitad que uno de gasolina. Las desventajas son que, si no hemos comprado el coche directamente para ese tipo de combustible, hace falta montarle una adaptación (de mil a dos mil euros). Y que en algunos aparcamientos nos pueden prohibir aparcar un coche con este tipo de combustible, sobre todo GLP.

Este tipo de opiniones son las mejores que hemos encontrado en Talleres García Martinez e Hijos, ahora claro esta la decisión es suya.